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Full text of "El pobre diablo : revista cómico-lírica (reformada) en un acto y seis cuadros, en verso y prosa"

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8714 

CELSO  ^UCIO 

EL  POBRE  DIABLO 

REVISTA  COMICO-LIRICA 
(REFORMADA) 

EN  UN  ACTO  Y  SEIS  CUADROS,  EN  VERSO  Y  PROSA 

MÚSICA  DE  LOS  MAESTROS 

3oaquín  Valvcrde  (hijo)  y  ToíM&i..  Torrc^ro^a. 


Oopyryght,  by  tho  authors,  1910. 


MADRID 

SOCIEDAD  OE  AUTORES  ESPAÑOLES 
Múñez  de  balboa,  12. 

1  í)  1  o 


EL  POmE  DIHPLO 


\ 


Esta  obra  es  propiedad  de  sus  autores,  y  nadie  podrá 
sin  su  permiso  reimprimirla  ni  representarla  en  Es- 
paña ni  en  los  países  con  los  cuales  se  hayan  celebra- 
do ó  se  celebren  en  adelante  tratados  internacionales 
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duction  réservés  pour  tous  les  pays,  y  compris  la 
Su(5de,  la  Norvége  et  !a  Hollande. 


EL  POBBE  DIABLO 

REVISTA  CÓMICO-LÍRICA 
(REFORMADA) 

EN  UN  ACTO  Y  SEIS  CUADROS,  EN  VERSO  Y  PROSA 

ORIGINAL  DE 
MÚSICA  DE  LOS  MAESTROS 

Joaquín  Valverde  (hijo)  y  Tomás  L  Torrefrosa. 


Estrenada  en  el  Teatro  El  «orado  el  día  26  de  Junio  de  1897, 
y  reestrenada  en  el  Oran  Teatro  de  Madrid 

el  día  3  de  Junio  de  1910. 


MADRID 

IMPRENTA  DE  LOS  HIJOS  DE  M.  G.  HERNÁNDrz 
Libertad,  i6  duplicado,  bajo. 
1910 


REPARTO 


euadro  primero. 

PERSONAJES  ACTORES 


  Sra.  Úrsula  López. 

  Sr.  i  órente. 

  »  Sotillo, 

  >  Sirven. 

   »  Galerón. 

 ' . , . .        »  Pastors. 

  »  Ibáñez. 

»  Vallejo. 

(Cuadro  segundo. 


¡Soberbia   Sra.  Úrsula  López. 

Avaricia ...    Srta.  Rosario  Soler . 

liUjuria   ..  »   Rosales  (M.) 

Ira   >  Perales. 

Gula   »  Carreras. 

Envidia   »  Galiana. 

Pereza   »  Rosales  (T.) 


Pecados  (coro),  Pecadillos  (niños.) 


euadro  tercero. 


£1  Real  

lia  Comedia. 
Gran  Teatro 

Peldn   

Cerrojo  ...  . 
Borraclio  1.° 
Idem  2.°.  .  .  : 

Idem  S."*  , 

Poeta  

IiUZ.beI ....... 


670036 


IJna  tiple.  .  . 
Son  Zendn. 
Un  juj^ador 

Poeta.   

liuzbel  ..... 
Atanasio . . . 
Diablo  I."*.  . 
Idem  2.**  


Srta.  Rosario  Soler. 

»    Rosales  (T.) 
Sra.  Ursula  López. 
Sr.  Videgain. 
»  Lorente. 
»     Del  Pino. 
»  Sotillo. 
»  Rodrigo. 
»  Sirvent. 
»  Galerón. 


6uadro  cuarto. 

PERSONAJES  ACTORES 


Xlcolasa   Srta.  Carreras. 

Chala  1.^   »  Blasco. 

Idem  3.*   .  .  >  Cortés. 

Idem  3.^....    >  Pozas. 

Raspa   Sr.  Aznar. 

Un  viejo   .        »  Ibáñez. 

Un  hortera   .        »  VaUejo. 


(Banda,  bastonero,  coro  general,  dos  guardias.) 


Cuadro  quinto. 

Srta .  Rosario  Soler. 
»    Rosales.  (T.) 

Aficionadas  (       *     Rosales  (M  ) 

»  Perales. 
»  Carreras. 
»  Galiana. 

£1  Escarola   Sr.  Videgain. 

El  I.]endres   »  Aznar. 

Poeta     »  Sirvent. 

liuzbel   »  Galerón. 


Cuadro  sexto. 


APOTEOSIS 


Poeta   Sr.  Sirvent. 

liUzbel   . .  .       »  Galerón. 


Personajes  y  toda  la  Compañía. 


ACTO  ÚiNICO 


CUADRO  PRIMERO 


La  escena  represen? a  la  antesala  del  Infierno. 

ESCIENA  PRiMERA. 

Aparecen  DOS  DIABLOS  con  tridentes  muy  grandes,  custodian- 
do la  puerta.  ATANASIO  sentado  junto  á  la  mesa;  sentado  en 
un  banco,  DON  ZENON. 


Atan.  ¡A  ver  ese  que  bosteza!  (A  don  Zenón  que  se  le 

abre  la  boca  y  está  sentado  en  un  tanco.) 

Zen.  No,  señor,  no  es  sueño,  es  otra  cosa. 

Atan.  Bien;  ya  sabe  usted  que  este  es  el  infierno. 

Zen.  Sí,  señor;  después  de  la  vida  que  he  llevado, 

tengo  que  venir  aquí. 

Atan.  ¿Su  profesión  en  la  tierra? 

Zen.  Profesor  de  Instrucción  primaria,  soltero  y 

mártir 

Atan.  ¿Fallecido  de...? 

Zen.  ¡Al  revés! 

Atan.  ¿Cómo  al  revés? 

Zen.  Í)e-sfallecido. 

Atan.  ¿Qué? 

Zen  Sí,  señor,  apagado  por  falta  de  g^as. 

Atan.  Usted  no  puede  entrar  aquí,  hombre. 

Zen  Es  que  además  soy  hereje. 

Atan.  ¡Hola! 


-  8  - 


Zen.  Sí,  señor;  yo  diseñaba  á  los  chicos  la  Doc- 

trina cristiaí ;( ,  y  les  decía  que  los  enemigos 
del  alma  ;^oi)  i.  ec:  mundo,  demoric  y  carne; 
yo  creo  en  ei  muido  y  en  el  dern(  nio;  pero 
en  la  carne,  pa  mí  que  no  existe.  Además,  el 
ayuno  forzoso  me  turbó  y,  sin  saber  lo  que 
hncía,  el  olro  dífi  eciié  ainno  de  los  cuadros 
bíb]i(!cs  que  iei)w  en  la  pared  para  explicar 
la  Historia  Sagrada 

Atan,        ¿Y  qué? 

Zen.         Quh  me  comí  el  cuadro  de  «La  Cena». 
Atan.        ¡Que  atrocidad! 

Zen.  y  se  conoce  que  como  erar  doce  pintos  y  no 

estoy  acosíUQibrado,  me  una  indigestión 
que  me  h;:  hecho  venij  aquí. 

Atan.  Pues,  después  de  íján  eso.  no  debe  usted 
quedarse.  ¿Usté  i  b.:be  io:.  tormentos  que  pa- 
san aquí? 

Zen.  ¿y  usted  sí^be  los  tormeí  tos  que  he  pasado 

eij  Tembleque? 
Atan.        Aqui  será  usted  tostado,  ÍVito  ó  cocido.  ¿Qué 

prefiere  ubíed? 
Zen.  ¡H'ímbre,  yo,  eocido!  Es  lo  que  más  me 

íiusta. 

Atan.        Put  s  nada,  señor.  ¿Su  nombre? 
Zen  ¡Zenón! 

Atan.        ¿Zenón?  ¡Hombre,  qué  raro! 

Zen  ¿Le  choca  á  u- ted?  Pues  es  el  indicado;  al 

que  no  tiene  pelo,  le  llaman  pelón,  y  al  que 
iiíf  tieno  rabo,  rabón;  pues  á  mí.  que  no  ceno 
nunca,  Zenón 

Atan.        Pues,  bien,  señor  Zi  nón.  ?í'ted  ha  pasado 

basto  [i  t(^  y  no  en  ti  a  usted. 
Zen.  ¿y  (lóiiúe  voy? 

Atan.        ¡Al  limbo! 
Zen.  ^,Oira  vez  niños?  Preiien»  e^to 

Atan.        Kste  lugar  es  í  '  lo  \y\ví\  los  pecadores,  y  tudo 

el  que  llí  g,'i  paga  sus  deudas. 
Zkn.  ¿Hiiy  que  pagar  las  deudas?  No  entro. 

Atan.  Vamos.  (Vanse  don  Zenón  y  el  Diablo  2.*'), 


-  9  - 


ESCENA  II 
ATANASIO.— DIABLO  1."  y  TIPLE. 

Atíín.        Que  paso  el  treinta  y  cinco. 

Tiple.  puede? 

At.an.        Adelante.  ¿Usted  qué  ha  sido? 

Tiple.  Pues,  verá  usted.  Yo  he  sido  peinadora,  des- 
pués modista;  he  <:osido  para  dentro  y  para 
fuera. 

Atan.        Vamos,  sí. 

Tiple.  Por  supuesto,  en  ropa  blanca.  Después  me 
dediqué  á  sombreros;  pero  viendo  que  los 
gorros  daban  poco  de  sí,  me  hice  artista  He 
recorrido  todos  los  rnusi-calls  y  como  tengo 
voz,  figura  y  mucho  aquel  .. 

At^n.        ¿Mucho  qué? 

Tiple.  Aquel...  8o  guasón.  Hice  furor,  ¡ay!  ¡Hasta 
que  llegó  La  Cierva! 

Atan.        ¿Y  qué  tiene  que  ver? 

Tiple.  Tiene.  Porque  en  el  Kursaall  había  restau- 
rant, y  después  de  la  función  aquello  era  el 
disloque.  Todas  las  noches  un  abonado  me 
esperaba  en  el  foyer  y  habla  cena,  cham- 
pagne, etc.;  pero  llegó  La  Cierva  y  como 
no  podía  haber  nada  abierto  después  de  las 
doce  y  media,  ya  ve  usted,  nos  suprimió  las 
cenas  y  se  acabó  el  foyer. 

Atan.  Comprendido 

Tn^LE.        Y  el  mandarme  aquí  me  parece  una  arbitra- 
riedad. ¿Yo  (|ue  he  hecho? 
Atan.        Usted  sabrá. 

Tiple.  Pues  nada.  Cantar  un  tanguito  inocente, 
darme  dos  pa taitas  y  arrebatar  ai  público. 

Atan.        No  seria  tan  inocente . 

Tiple.  Como  un  pájaro.  Ya  ve  usted,  se  llama  el 
tango  del  verderón.  ¿Quiere  usted  oirle? 

Atan.       ¿Es  inocente  de  veras? 

Tiple.        ¡Inocentísimo!  ¡Oigalo  usted! 

Atan.        ¡Pues  venga  de  ahí! 


—  10  — 


Música. 

Tiple.  Fueron  á  caza  de  verderones 

Juan  y  su  prima  con  ilusión, 
que  son  dos  chicos  inocentones 
y  que  se  quieran  sin  intención. 
En  las  orillas  de  un  ar  royuelo 
A  pusieron  liga  para  Cbzar, 
y  un  pajarillo,  parando  el  vuelo, 
en  las  varillas  st-  fué  á  po^ar. 
Juan,  fascinado,  miraba  atento 
tijo  en  ia  liga  Ca>\\  ilusión, 
ella  echó  un  grito,  y  él,  muy  contento 
fué  á  apoderarse  del  verderón. 

Qué  em^cióti  sintió 

cuando  lo  cogió. 

Mira,  ya  quiere  el  tuno 

de  aquí  escapar; 

deja,  yo  con  Císricias, 

le  he  de  ab'andar. 

Pica,  pica  su  jaula, 

yo  he  de  cuidar. 

Ven  junto  á  mí 

qm  yo  por  ti 

voy  á  volverme  loquita; 

no,  por  favor, 

tú  eres  mi  amor 

y  no  te  puedo  dt  jar. 

Dando  un  paseo  por  la  campiña 
iba  Pepito  con  Asunción, 
y  de  repente  la  pobre  iiiña 
dió  un  ¡Myl  que  al  pobre 
causó  impresión. 

¿Qué  te  ha  pasado?  le  dijo  el  chico; 
y  la  muchacha,  con  timidez, 
respondió  al  punto:  ¡Ay!  Pepe  mió, 
que  me  he  debido  tor'*er  un  pie. 
Y  él,  por  la  pena  medio  loquito, 
ante  su  novia  se  arrodilló, 
y  entre  sus  manos  el  piececilo 
chiquirritito  depositó. 
Qué  emoción,  ctr. 


—  11  - 


Hablado. 

Tiple.       ¿Qué  le  ha  parecido? 

Atan.  Que  rae  gusta  el  verderón  y  quieio  que  se  lo 
oi^G  á  usted  Luzbel,  que  es  muy  aficionado  á 
pájaros  (a  nn  diablo.)  Que  pase'^al  reservado. 

Tiple.        Mil  gracias  (Vase.) 

ESCENA  III 

ATAN  ASIO .  -  JUGADOR .  —DIABLO  1 .° 

Atan.        Que  pase  el  treinta  y  seis. 
Jl'g.  (Entrando.)  Encamado  y  par  y  tercera  do- 

cena. 

Atan.        ¿Qué  dice  usted? 

JuG.  Que  el  treinta  y  seis  es  encarnado  y  par  en  la 

ruleta. 

Atan.  Bupno,  bueno;  no  perdamos  tiempo.  ¿Usted 
qué  era  en  el  mundo? 

JuG.  Un  punto  y,  algunas  veces,  muy  pocas,  ban- 

quera. 

Atan.        ¿y  viene  usted  al  infierno? 

JuG.  ¡Una  injusticia  más  de  la  suerte!  Y  no  me 

choca,  porque  tengo  la  negra  desde  que 

nací. 

Atan.  ¿Cómo? 

JüG.  Porque  yo  he  nacido  para  jugar,  y,  además, 

para  perder.  Mire  usted,  yo  me  llamo  Billar, 
y  he  nacido  en  la  calle  de  la  Aduana,  que, 
como  usted  sabe,  son  dos  juegos  inocentes, 
pero,  al  fin.  j'  egos  Como  estaba  mal  de  sa- 
lud, me  buscaron  un  ama  que  me  ciiara  en 
un  pueblo,  y  me  llevaron  á  Barajas;  f  lli  me 
cuidaban  muy  mal;  se  enteró  mi  padre,  fué  á 
Barajas,  cortó  por  lo  sano  y  me  volvió  á  Ma- 
drid. Allí  he  vivido  muchos  años,  pero  siem- 
pre igual;  empecé  jugando  en  el  Prado  y 
terminé  jiigHudo  en  el  monte.  Timándolo 
todu  á  Cusa  de  juego,  me  eché  una  novia; 
iba  á  verla  por  las  noches,  .-in  que  nadie  lo 
supiera;  pero  un  día,  el  padre  me  sorpren 
dió  me  acusó  las  cuarer  ia,  echó  las  cartas 


—  12  — 


boca  arribci,  y  me  obligó  á  casarme.  Ep ton- 
cos yo  dije:  ¡Paciencia  y  b.-i  aj  ir!  Me  casé,  y 
al  poco  tiempo,  saltó  y  vino  lo  que  era  ratu- 
ral,  y  cuando  yo  csjjeraba  con  ilusión  un 
hiño,  vino  ia  contraria,  como  siempre,  mi 
mujer  me  echó  una  niña.  En  lia,  un  horror. 
Cansado  de  mi  mala  suerte,  y  aburrido  del  ba- 
carrat,  del  treinta  y  cuarenta  y  de  la  ruleta, 
me  encerré  en  casa,  y  unas  veVes  hacía  soli 
tarios,  otras  leía  á  mí  filósofo  favorito,  que, 
como  usted  supondrá:  er^  Descartes.  Todo 
iba  bien;  pero  un  ve'íino  que  m  s  hacía  la 
tertulia,  nos  mvító  átresillear,  aceptpmos,  y 
el  tresillo  del  vecino  acabó  en  un  golfo.  La 
otra  noche,  Y'endo  que  .'1  vecino  ligaba  mu- 
cho, me  escamé;  éi  era  mano,  doy  las  cartas 
y  veo  que  el  punto  se  va  á  las  Vistilk.s  con 
mi  mujer,  me  fijo  en  ia  mano,  sorprendo  la 
trampa,  liro  la  íutsa,  se  descubre  todo,  hay 
bronca,  tiros,  gritos  y  aquí  estoy  á  conse- 
cuencia de  eso,  t  n  el  iaíiemo.  ¡Me  parece 
que  me  he  tirado  el  pároli! 
Atan.        Bueno,  si;  jugador.  A  la  caldera  de  los  ton- 

t<*S.  (Vase  Jugador  con  el  Diablo  1.°). 


ESCENA  IV 

ATANASIO.-LUZBEL.-Pocc  de  pués  el  DIABLO  l.^y  POETA. 

Atan.        ¡Ea!  se  acabó  [>or  hoy;  voy  á  dar  la  señal. 

(Tira  de  una  cuerda  y  suena  una  campaba  chi- 
nesca. Sr^e  Luzbel.)  Señor,  la  entrada  de  hoy 
ha  sido,  como  siempre,  un  Heno. 
LüZB.  Esto  f  e  está  pobiendu  in  posible;  es  preciso 
determinar  algo;  han  aumentado  ya  dos- 
cientos salones  y  dos  rail  calderas  y  está  todo 
lieijO,  stbre  todo  de  España.  ¿Manda  todavía 
Maura? 

Atan.        No,  señor;  ahora  es  Canalejas. 

LuzB.        Minos  mal,  aflojará  entonces  la  entrada. 

(Voces  dentro.)  ¿Eh?  ¿Qué  es  CSO? 

DiAB.  1."    (Saliendo)  Señol'.  uu  rctrasado  que  quiere 
entrar. 


—  13 


LuzB  ¿Otro? 

DíAB.        Dice  que  es  poeta. 

LuzB.        ¡Que  vaya  al  Limbo! 

DiAB.         Dice  que  quiere  veros,  y  nos  ha  í.menazado 

con  U  ernos  un  poema. 
LnzB.        ¡Que  pase  ese  airevidol  (vase  'Uabio.) 
PoET         (Saliendo)  ¡Oh  rey  (le  las  tinieblas,  te  s-^ludo, 

y  en  busco  tuya,  como  el  Dante,  acudol 
Atan.        Habla  con  más  respeto  ó  te  sacudo. 
LuzB .        ¿Qué  es  lo  que  quieres?  .Pronto! 
PoET         Señor,  yo  soy  poeta  y  he  escrito... 
LuzB         ¿Algún  disparale? 

PoET.  Al  contrario;  mire  usted,  yo  he  escrito  una 
revista,  en  la  q  le  pongo  de  manifiesto  las 
costumbres,  diversiones,  jueg-os,  etc.,  de 
n  lestra  sociedad,  y  en  la  que  demuestro  que 
ese  camino  es  un  camino  de  perdición  para 
venir  al  lufierno. 

LuzB.        ¿Y  qué? 

PoET.  Que  si  la  hubiera  puesto  en  escena  hubiese 
disminuido  ei  número  de  los  que  vienen 
aquí. 

LuzB.        ¿Qué  has  dicho? 

PoET.        (Ahtra  me  pega.)  Yo... 

LuzB  ¿Con  esos  papelotes  hubieras  tú  logrado 
disminuir  el  número  de  pecadores? 

PoET.        No  lo  tome  ustt  d  á  mrjl,  pero  .. 

LüZB.  Tú  eres  mi  hombre.  Necesito  coriocer  la  re- 
vista. 

POET.  (Coa  alegría.)  ¿CómO? 

LuzB,  Y  si  es  verdad  eso,  sí  evitas  que  venga  aquí 
trnto  condenado,  te  doy  mi  apoyo. 

PoET.        ¿De  ve  as? 

LuzB.        Palabr?f  de  demonio. 

PoET.  ¡Ah!  Pues  entonces  ya  tengo  completa  mí 
obra. 

LuzB  ¿Por-jUé? 

PoET.  Porque  al  lado  del  vicio  que  fustigo  puedo 
poner  de  manifiesto  el  castigo,  y  viendo  el 
Infierno,  exceso  decirle  que  lo  haré  aCmi- 
rablemente. 

LuzB.  Basta,  verás  el  sí.  'ón  de  los  pecados;  es  todo 
lo  que  pu  '0  enseñarte,  y  en  seguida  á  leer 
la  revista. 


—  14  — 


PoET.  Conforme. 

LuzB.  ¡Vamos!  (Dirigiéndose  á  Atanasio.)  No  moles- 
tarme para  nada;  si  vienen  usureros  á  la  cal- 
dera nueva.  Si  vienen  panaderos  pesarlos 
bien. 

Atan.        ¿Y  sí  vienen  concejales? 
LuzB.        Atarles  las  manos.  (ai  Poeta.)  Y  tú  anda  de- 
lante, y  en  cuanto  veas  el  salón,  á  leer. 
PoF.T.        Pues  vamos  al  salón  de  los  pecados. 

ifliátación. 


CUADRO  SEGUNDO 


Salón  fantástico,  en  el  que  aparecen  formando  un  cuadro  plás- 
tico los  siete  pecados  capitales,  representados  por  siete  tiples 
y  los  pecados  por  el  coro  de  señoras,  todas  con  traje  de  capri- 
cho. Los  pecadillos  que  saldrán  á  su  tiempo  (chicos.) 


LOS  SIETE  "PECADOS  CAPITALES.— PECADOS 
y  PEGADILLOS. 


como  han  dndo  los  mortales 
en  llamarnos  por  allá, 
Mquí  están  muy  disgustados, 
porque  somos  calumniados 
sin  saber  por  qué  será. 
Los  hombres  nos  buscan, 
nos  llaman,  nos  piden 
que  hacia  ellos  corramos 
con  ciega  pasión, 
y  luego  que  alcanzan 
su  loco  deseo 
la  culpa  llevamos 
de  su  perdición. 


ESCENA  UNICA 


Música. 


Pecados. 


Los  pecados  capitales, 


SOBERB. 


Yo  busco  g:rande?as 
y  ansio  poderes. 


soberbia  y  activa 


AVAR. 


yo  quiero  mandar. 
Yo  busco  riquezas, 
yo  quiero  un  tesoro 
y  tengo  sed  de  oro 
que  quiero  guardar. 


-  16  — 


Luj. 


Amor  es  la  vida, 
la  vida  es  amar. 
Yo  quiero,  ann  vencida, 
reñir  y  luchar. 
Cantar  y  comer, 
beber  y  reir, 
vivir  y  beber, 
comer  y  vivir. 
Cuanto  más  gozan  otros 
yo  sufro  más, 
mi  pena  es  ver  Ja  dicha 
de  los  demás. 
Plácida  calma, 


Ira. 


Gula. 


ENvm. 


Pereza. 


grato  embeleso, 
dolce  far  niente, 
lánguido  amor, 
sueño  apacible, 
vida  tranquila, 
no  hay  en  el  mundo 
nada  mej(»r. 
Para  los  mortales 
siete  capitales 
los  pecados  son, 
y  hay  otros  m.enores, 
que  ayuiian,  señores, 
á  la  teniación, 
y  hay  les  pecadillos, 
que  aunque  chiquitillos, 
cumplen  su  misión. 

(Salen  los  pecadillos  representados  por  niños.) 


que  se  absuelven  fácimente, 
somos  todos  pecaditos 
que  molestan  á  la  gente. 
No  hay  ninguno  que  no  tenga 
aíición  á  trabajar, 
y  á  los  niños  preparamos 
y  enseñamos  á  pecar. 
Hacemos  que  no  vajan  á  la  escuela, 
y  hacemos  que  í-e  burlen  de  su  abuela, 
que  siempre  cuando  comen  pidan  más 
y  roben  golosinas  además. 
Que  pidan  cuartos, 
que  hagan  novillos 


Chicos. 


Fequeñitos,  chiquititos. 


—  17  — 
y  que  á  su  padre 

quiten  pitillos.  *  . 

Esta  es  tan  sólo 

nuestra  misión, 

y  la  cumplimos 

coa  perfección. 
Coro.  Todo  el  mundo  nos  conoce 

y  aunque  eviten  nuestro  roce,  . 
poco  á  poco  van  cayendo 
en  las  redes  que  tendemos. 
Todos.  Pecadillos  y  pecados. 

en  revuelta  confusión, 

á  la  tierra  gobernamos 

sin  ninguna  oposición. 

El  mundo  es  miestro 

y  en  él  reinamos, 

no  nos  resiste 

ningún  mortal. 

Solo  acatamos 

y  respetamos 

este  pfcado 

original... 

(Golpe  de  campana  chinesca.  Todos  se  arrodillan 
,      y  aparece  en  el  foro  el  pecado  original  represen- 
tado por  Eva  saliendo  de  una  manzana.) 

Mutación. 


CUADRO  TERCERO 


Telón  corto  de  c.tlle . 

ESCENA  I 

POETA.— LUZBEL 
Hablado. 

¡Magnífico!  Todo  esto  que  me  ha  enseñado 
usted  puede  ser  la  apoteosis  de  mi  revista. 
¡Qué  lujo  de  pecados!  Pero  aquí  va  usted  á 
verlos  en  mayor  cantidad  y  en  otra  forma. 
Comienza  la  revista.  Estamos,  como  usted 
ve,  en  Madrid,  y  puede  titularse:  «Aficiones 
y  diversiones» . 

Comiencen,  núes,  las  escenas 
y  los  tipos  estudiados. 
Aquí  hay  tres  aficionados 
al  mosto  y  á  las  verbenas. 

Música. 

ESCENA  II 

BORRACHO  1.°,  2.*'  y  3.^  (Salen  con  unos  pianillos  de  teclas  de 
cristal,  como  si  vinieran  de  la  verbena.) 

Los  TRES.   Pa  el  trabajo  yo  soy  una  hiena 

y  en  mis  acios  soy  recto  y  formal, 
mas  si  sé  que  en  el  barrio  hay  verbena, 
paso  yo  la  primer  noche  buena 

como  es  natural. 
Y  si  el  cuerpo  me  pide  bromita, 
como  siempre  hay  de  sobra  gachís, 


POF.T. 


LUZB. 
POET. 


-  19  - 


con  mi  estilo  y  mi  cara  bonita 
las  toreo  mejor  que  el  Giierrita 

y  el  propio  don  Luis. 
Por  eso  cuando  vamos  á  las  verbenas, 

á  las  verbenas, 
se  pirran  por  nosotros  las  mozas  güeñas, 
las  mozas  güeñas. 
BoR.  I."*  2  •  Yo  nunca  me  vengo  sin  comprar  torraos, 
ni  yo  sin  dos  pitos  caracterizaos, 
bien  con  la  mollera  de  don  Calbetón 
ú  con  la  primera  cabezota 
ilustre  de  nuestra  nación. 
.  A  la  jota  jota  del  torrao, 

Ahi  va  una  jotita  que  hemos  inventao. 
Boh.  1,°     A  casa  déla  Carola 
ayer  por  la  tarde  fui, 
do  re  mi. 
BoR.  2.°  o.**  Y  la  encontrarías  sola 
BoR.  1.^  Sol  la  si. 

BoR.  2.^  3.^  Sol  la  si. 

BoR.  1.°     Sino  llega  á  estar 
echolá. 

BoB.  2.*»  3.^  ¿Pué  que  sí? 

BoR.  4.°     Pué  que  sí. 

Los  TRES.   A.  la  jota  jota  del  torrao, 

vaya  una  jotita  que  hemos  inventao. 

V'ámonos  marchando 

vamos  sin  correr, 

porque  yo  derecho 

no  me  pueo  tener, 

plin...  plin. 

ESCENA  III 

POETA,  —LUZBEL.— PELON.— CERROJO 
Hablado. 

PoET.  Aquí  llegan  dos  actores, 

escúchelos  con  cuidado 
porque  ellos  van  á  decirnos 
cómo  se  encuentra  el  teatro. 

Pelón.       Pero  ven  acá,  señor,  ¿tengo  yo  razón  ó  no  la 
tengo? 


—  20,  - 


Cekho.u).  Lo  que  yo  te  dig:o,  amigo  Pelón,  es  que  tú 
y  yo  somos  dos  figuras  eu  el  género  grande. 

Pelón  Pero  que  ni  decir  tiene;  tú,  lú  eres  una  figu-. 
ra  para  uti  cartel. 

Ceuho.io.     y  lú  paia  un  cromo. 

Pei.óx.       Naturalmente,  señor;  porque  ¿quién  eres  tú? 

Cerhojo.  Casi  nadie.  Ildefonso  Cernjo,  el  primer 
tenor  de  zarzuela  grande  de  España  é  Islas. 

Pelón.  Y  que  lo  digas.  ¿Quién  ha  hecho  una  Tem- 
pestad como  la  que  tu  hiciste  en  Ciudad 
Real?  Nadie.  ¡Aquello  era  una  Tempestad^ 

Ceríiojo.  ¡Uy!  La  que  se  armó,  había  que  verla  con 
pararrayos. 

PfiLÓN.  Pues,  ¿y  La  hija  del  Regimientof^.  Des- 
pués de  hpcer  tú  La  hija  que  hicistes  en 
Badajoz,  ¿quién  se  atrevió  allí  á  abrir  la  boca? 

Cerf^ojo.  Pues,  ¿y  (íon  Catalina'^  Con  Catalina  he 
hecho  yo  locuras. 

Pelón.       Pues,  ¿y  con  Mis  dos  mujeres? 

Cerbojo.    Más  locuras. 

Pelón.      Y,  por  último,  ¿no  esUivistes  en  Cuenca? 
Cehrojo.  Sí, 

Pelón.  ;,Iba  un  alma  al  teatro?  No.  .  D'jeron:  «Con- 
trataremos á  Cerrojo»,  te  contrataron.  /,No 
se  ct-rró  el  teatro  con  Cerrojo? 

Cerrojo.     Y  con  candado. 

Pelón.  "Entonces.. 

Cerrojo.  Si  es  lo  que  yo  te  t  .  io  es  h  suerte  de 
las  personas,  y  si  iso,  -aíi  tienes  lo  que  me 
pasó  con  Enrique  Bravo,  el  empresario  de 
Jerez...  Contrata  á  Bi^rges  para  Jerez,  ¿y 
qué  pasó?  Que  á  los  pocos  días  vino  de  Jerez. 

Pelón.       ¿Y  lú? 

Cerrojo.  Yo  siempre  tinto.  Pues  verás;  me  escribe 
Bravo,  voy  yo  de  tenor  y,  á  los  cuatro  días, 
vuelvo  debajo... 

Pelón.  ¿Ronco? 

Cerrojo.  Debajo  de  los  asientos;  ni  para  el  tren  tenía 
dinero  ..  Y  todo,  ¿por  qué?  Pues,  porque  una 
noche  estaba  yo  cantando  aquello  de  «Mo- 
rir puedo  ya.  .»  (Canta.)  voy  á  hacer  una 
apurativa,  así,  mira  (la  hace),  y  empieza  todo 
el  público:  ¡Bravo!  ¡Bravo!  Yo  saludo,  y  si- 
guen: ¡Bravo!  ¡Bravo! 


—  21  — 


Peí  ón.       ¡Qué  ovación! 

Cerrojo.  tíso  creía  yo;  pero,  ¡quiá!  Era  qiií>  liaaiaban 
al  empresario  y  detÍMn:  ¡Bravo,  Bravo,  eche 
usted  á  ése,  que  S(í  vaya!  Y  tuve  que  salir 
por  pies.  ' 

Pelón.       , Todo  está  muy  malo! 

Ckkrojo.  Si  tengo  ganas  de  contratarme,,  es  nada  más 
para  que  me  vean  esos  bárbaros...  ¡Ahí  ¡Qui- 
siera que  me  oyeran  ahora!  Lo  que  yo  quiero 
es  estar  en  un  teatro  y  df  sempí  ñar  El  reloj , 
Los  diamantes  ó  la  capa. 

Pelón.  Pues  consuélate  conmigo  Aquí  me  tienes  á 
mí,  chico;  primera  íigura  en  el  drama,  y  sin 
contrata...  Yo  ya  eé  que  un  Pelón  no  es  un 
Calvo;  pero  poco  se  llevan.  \ 

Cerrojo.    Me  parece. 

Pelón.  Pues  yo  te  digo  que  no  hay  hoy  en  España 
quien  haga  como  yo  e!  lentro  antiguo  ni  el 
moderno...  Mira,  La  vida  es  sueño. . 

Cerrojo.    Ya  lo  sé. 

Pelón.  El  gran  goleólo,  Juan  José.  En  el  puño 
dé  la  espada,  y  En  el  seno  de  la  muer- 
te. ¡Hay  que  vérmelas!...  ¿Me  has  visto  á  mi 
en  El  seno? 

Cerrojo.    Andabas  ya  solo. 

Pelón  .  Pues,  ¿y  el  teatro  antiguo?  H.ice  poco,  en  Zh 
ragoza,  hice  El  tonto  alcalde  discreto.  Y» 
ves  tú  si  hay  actores  que  han  hecho  El 
tonto,  pues  en  cuanto  salí  yo,  dijeron  todos : 
¡Ese,  ese  es  un  tonto!  ..  Salgo  á  la  noche  si- 
guiente, haciendo  El  perro  del  hortelano, 
y  cómo  haría  yo  El  perro  del  hortelano, 
que  uno  de  las  butacas  me  dijo:  jChucho! 
Pero  vienes  á  Madrid,  ¿y  aquí  que  hay?  Ma- 
riquita Guerrero,  que  quiere  ser  sola. .  ¿Y  tii 
sabes  por  qué  no  estoy  yo  en  la  Prin- 
cesa?..  Pues,  por  Mariquita;  ni  más  ni  me- 
nos. 

Cerrojo.  ¡Ah,  cómo  está  el  arte!  Y  la  culpa  de  todo  la 
tiene  el  género  chico;  esa  vergüenza  de 
nuestro  teatro. 

Pelón.  Eso;  antes comíamo^s,  teníamos  sueldos.  ¿Te 
acuerdas  cómo  vestía  yo? 


-  22  — 


Cerrojo 


Pelón. 

Cerhojo  . 
Pelón. 
Cerrojo. 
Pelón . 

Cekrojo. 

Pelón 

Cerrojo. 

Pelón 

Ceruí  JO. 

Pelón. 

Cerrojo. 

Pelón 

Cerrojo 

Pelón. 

Ceurojo. 

Pelón. 

Cerí-ojo 

Pelom. 

Cekí.ojo. 

Pelón 

Cbri;ojo. 

Pelón. 

Cerrojo. 


¿Y  te  acuerdas  <  orno  fumaba  yo  aquellos  ha- 
banos, asi?  P  irs  mira  ahora,  Punta  Brava. 

(Saca  una  colilla  de  puro.) 

Pues  mira,  )u.  La  muerte  en  los  labios. 

(Saca  otra). 

i  Y  todo  por  el  género  chico! 
¡Todo! 

¿Y  qué  es  el  género  chico? 

Eso  digo  yo.  ¿Has  visto  Las  bribonas  á  la 

Soler? 

No.  Pero  le  he  visto  El  país  á  la  Ursula. 
¡Ah!..  una  idea. 


¡V( 


ngai 


Nosotros  hemos  hecho  todos  los  géneros. 
Sí. 

¿Quieres  que  hagamos  el  chico? 

Para  eso  necesitamos  una  tiple. 

Mi  mujer. 

¿Canta? 

No. 

¿Declama? 

Tampoco;  pero  se  me  ha  escapado  tres 
veces. 

¡Sirve,  sirvt  !  ¡Andando! 
¡Viva  el  género  chico! 
¡Adiós,  Calderón! 
Adiós,  Arrieta! 
Adiós,  Ayala! 
Adiós,  Barbieri! 
Adiós,  Echegaray! 
Adiós,  señoreo!  (vánse.) 


ESCKNA  IV 

LUZBEL  y  el  FOETA,  luego  terceto  de  bailes:  el  REAL,  la  CO- 
MEDIA y  el  GRAN  TEATRO. 

LuzB.  Veo  que  el  arte  anda  mal. 

PcET.  Ha  decaído,  en  efecto, 

pero  cambiará  en  total 
cuando  se  apruebe  el  proyecto 
del  Teatro  Nacional. 


—  23 


Pues  si  ei  Estado  es  tutor 
y  en  el  arte  colabora, 
yo  aseguro,  á  fe  de  autor, 
que  si  anda  muy  mal  ahora 
después  andará  peor. 
(Se  oyen  gritos  y  carcajadas). 

LuzB.  ¡Holal  ¿Quién  lanza  esos  gritos 

y  se  ríe  de  tal  s\m  te? 
POET.  Los  tres  bailes  favor  itos 

del  Mndrid  que  se  divierte. 

A  ellos  va  la  juventud 

que  por  bailar  se  disloca; 

todo  en  Madrid  no  es  virtud  .. 
LuzB.  Veo  con  placer  que  hay  poca. 

(Salen  los  tres  bailes  representados  por  tres  tiplesj 
sacan  serpentinas  que  arrojan  al  público.) 


Música. 

Las  tres.        Aquí  vienen  con  placer 

y  con  gracia  sin  igual, 

los  tr  es  bailes  que  en  Madrid 

se  dan  siempre  en  (  arna^al. 

Como  todos  pueden  ver, 

todas  somos  comiifó 

y  por  eso  no  es  extraño. 

que  llamemos  la  atención. 

Medio  loco  está  Madrid 

cuando  llega  Carnaval, 

y  si  van  á  mi  salón 

siempre  llenólo  verán. 
Real.  Al  Real  va  la  nata  y  flor. 

Comed.  Pues  al  mío  va  también. 

G.  Teat.  y  al  Gran  Teatro  va  la  gente  de  chipén. 

Real.  Yo  soy  el  Real,  y  en  mis  salones 

se  encuentra  siempre  la  gente  chic. 
Comed.  Y  á  la  Comedia  ya  hace  tiempo 

que  !o  mejor  va  de  Madrid. 
G.  Teat.         Para  bailar  algún  schottis 

con  elegancia  y  distinción  , 

el  Gran  Teatro  es  el  mejor 
de  la  Nación. 


-  24  — 


Las  carcajadas  y  las  broncas 
se  suceden  sin  cesar, 
y  así  admirablemente 
pasamos  la  Vflá 

Las  tres.  (Tirando  una  serpentina.) 

lAy!  qué  placer. 

lAy!  qué  ilusión. 

¡ly!  qué  bonita  diversión. 

Y  allí  tirando  serpentinas 

y  confetis. sin  parar 

ninguno  en  el  salón 

se  llegó  á  fatigar; 

y  ya  bailando, 

ya  bebiendo 

manzanilla  ó  peleón, 

se  pasa  alegremente  la  sesión; 

con  que  ustedes  ya  lo  ven, 

díganme  con  claridad 

si  es  que  van  á  mi  salón 

cuando  llegue  Carnaval. 

Con  que  ya  lo  sabe  usted, 

tiene  ustt'd  donde  elegir 

y  en  los  tres  se  va  á  divertir.  - 


Hablado. 

ESCENA  V 

LUZBEL.— POETA. 

PoET.  Aquí  gusta  el  movimiento 

y  hay  afición  á  danzar, 
va  usté  á  ver  el  complemento: 
un  gran  baile  popular. 


Mutación. 


CUADRO  CUARTO 


Salón  de  baile  con  su  bastonero.  Al  centro  tablado,  donde 
toca  una  murga. 


ESCENA  UNICA 

EL  VIEJO,  que  hace  con stanf emente  gestos  nerviosos  y  baila 
con  la  CHULA  2 RASPA,  que  baila  con  NICOLASA.— El 
HORTERA,  con  la  CHUL\  l.^-Kl  CARBONERO,  con  la 
CHUt.A  3.^— CORO  Gi-  NER AL,  bailan  lo  que  en  el  pueblo 
llaman  polka  china. — Cuando  so  indica  sa'.en  los  dos  GUAR- 
DIAS. 

Música. 

Rasp.  Sube  más  el  brazo, 

nosP8Sguasona. 
Nic.  ¿Silbes  que  te  has  vuelto 

mu  mala  persona? 
Hortera.  Tacita  de  plata, 

¿me  quieres  decir 

úónde  estás  sirviendo? 
Chula  1.*  ¡Calle  usté,  alelí! 

Chula  2/  ¿Quié  usic  no  hacer  guiño, 

que  estoy  aZ'irá? 
ViEJ.  ¡Hija,  es  un  defecto 

de  mi  tierna  edad! 
Carb.  Si  tú  me  quisieras 

dejaba  el  carbón. 
Chula  3.*  ¡Que  me  va  pisando, 

cacho  de  melón! 
Todos.       Pa  conocer  la  buena  sociedad, 

y  pa  bailar  con  mucha  educación, 

y  pa  tener  aseo  y  equidad, 

no  hay  en  Madrid  como  esta  reunión. 


26  — 


Nic. 


Ra«p. 


ViEJ. 

Todos . 

VíKJ. 

Coro. 

ViEJ. 

Todos. 


Rasp. 


Nic. 


Ras?. 

VlEJ. 

Coro. 
Guardias. 


Si  yo  no  le  miro, 
si  es  que  me  hace  señas, 
pero  si  te  empeñas 
me  voy  á  enfadar. 
¡Es  él!  ¡Ay  su  madre! 
¡Pues  ya  se  ha  caído! 
¡Vaya  un  recorrido 

-  que  le  voy  á  dar!  (Dirigiéndose  al  viejo.) 
Para  que  usté  tenga 
más  educación, 
y  no  haga  usté  señas, 

tome  usté,  guasón.  (Le  da  una  bofetada.) 

¡Favor!  ¡Que  me  matan! 
¿Qué  ocurre?  ¿Qué  es? 
¡Cogerle,  cogerle! 
¿Cuál? 

¡El  bisoñé! 
¡Que  vienen  los  guardias! 

(Bailan  todos.  Salen  los  Guardias.) 

Un  rato  de  solaz 
venimos  á  tener, 
pues  nadie  en  el  salón 
se  pué  comprometer. 
Que  es  casi  ya  un  ^  dén, 
La  Flor  de  la  Amistad^ 
que  es  como  retulamos 
esta  antigua  sociedad. 
Mira,  Nica L ora, 
ya  me  va  cargando 
y  toa  la  laringüe 
le  voy  á  dañar. 
Chico,  no  hagas  caso 
ni  te  comprometas, 
debe  estar  chiflatis 
Se  la  va  á  ganar. 
¡So  granuja!  ¡So  lipendi! 
¡Que  me  mala!  ¡For  favor! 
¡Guardias,  guardias, 
que  se  zurran! 
¡Todos  á  la  prevención! 

(Gran  confusión,  de  ord'n,etc.) 


Mutación. 


CUADRO  QUINTO 


Telón  corto  de  calle. 
ESCENA  PRIMERA 

POETA  y  LUZBEL 
Hablado. 

LuzB.  Pero  esto  está  muy  perdido; 

todo  fiestas,  dlversio.^es. 

PoET.  Pues  aún  no  hemos  coñcluído; 

va  usted  de  'as  aficiones 
á  ver  la  más  arraigada 
en  el  país,  según  creo, 
y  que  no  la  suple  nada. 

LuzB.  ¿Cuál  es? 

PüET.  —La  del  Toreo. 


ESCKNA  ir 

Dichos.— El  LiLNDRESy  el  ESCAROLA.  (El  Liendres,  tipo  de 
torero  viejr;  el  Escarola,  joven. 

LiEND.       Pero  ¿qué  te  ha  pasao?  ¡Cuéntamelo,  hom- 
bre! ¿,Qué  ha  sido  eso? 

EscAR.  ¡Pus  qué  quié  usté  que  sea!  ¡Lo  de  siempre!  • 
Que  los  públicos  no  saben  ver...,  que  se  era- 
peñan  que  se  arrime  uno  á  los  toros....  cuan- 
do los  toros  están  demostrando  palpablemen- 
te que  no  les  da  la  gana  de  que  se  les  arri- 
me nadie...  Resultao,  que  empieza  la  tempo- 
rada y  e'  árnica  á  catorce  duros. 


—  28  — 


LiEND.  jNo  digas  eso!  Di  lú  que  es  que  hoy  tomáis 
la  alternativa  á  renglón  seguido  del  destete 
laurino. 

Escar.       ¡Nos  ha  esterilizaol  ¡Pus  no  dice  que  toma- 
mos la  alternativa  antes  de  tiempo! 
LiEND.     •  ¡Y  na  más!  De  aqui  .. 
Escar.       ¿De  dónde? 

LiEND.  De  aqui  que  hoy  el  arte  taurómaco  paece  un 
vagón  de  ferrocarril;  no  se  ven  más  que  ma- 
letas. 

EsGAR.  ¡Vamos,  hombre!  ¡No  blasfemie  usté!  Nunca 
se  ha  toreao  como  hoy;  y  si  no,  aqui  me  tiene 
usté  á  mí.  No  hay  corrida  en  que  no  salga  yo 
con  una  oreja. 

I  lEND.       ¡De  menos! 

Escar.  ¿De  menos,  y  las  tengo  adobás?  Ahora,  que 
me  dice  usté  que  no  se  torea  como  antes. 
¡Convenido!  Pero,  ¿por  qué?  Pos,  porque  el 
toreo  pogresa,  y  el  toreo  de  hoy  es  pura- 
mente automóvil...  ¿Que  antes  se  quebraba? 
¡Bueno!  En  cambio  hoy  se  ponen  banderillas 
al  minué,  que  no  se  han  puesto  nunca. 

LiEND,        ¿Y  qué  es  eso? 

Escar.         PaeS  verá  USíé  (Marca  lo  que  dice  en  el  diálogo.) 

Antes  se  citaba  sobre  corto  y  se  esperaba  al 
bruto...  Supongamos  que  usté  es  el  bruto... 

LiEND.       ¡Anda  y  supónlo  con  uno  de  tu  familia! 

Escar.  Bueno;  pues  iba  uno  y,  zis  zas,  con  quietud 
se  clavaba  el  par.  Ahora  no.  Ahora  verá  usté 
cómo  se  ponen  las  banderillas  al  minué.  Se 
sale,  se  cita  con  paso  de  polca,  sedán  dos 
vueltas  de  vals,  unos  ademanes  de  chotis  y 
cuatro  biinquitos  cancánicos.  Se  le  hacen  á 
la  res  cinco  ú  seis  manifestaciones  abdomi- 
nales, y  al  toro...  Y  una  de  dos:  ú  se  lleva 
el  toro  las  banderillas,  ú  se  lleva  usté  seis 
cosas.  Las  banderillas,  el  toro,  el  pantalón 
roto,  una  pareja  de  la  Guardia  civil  y  una 
cornada  en  la  región  coreográfica, 

Ltend,       ¿y  á  ti  te  paece  que  eso  es  torear?  ¡So  maula! 

Escar.  ¡Nos  ha  esterilizao!  ¡Dice  que  si  es  torear! 
¡Pus  ya  lo  creo! 

LiEND.       ¿Dónde  pinchan  hoy  los  toreros? 

Escar.      ¡En  las  tajadasi 


-  29  — 


LiEND        ¿Se  dan  estocadas  enteras? 

EscAR.  No  señor,  se  dan  lucrativas.  Seis  mil  pese- 
tas, y  que  se  arrime  Gari balde...  ¡Cuestión 
de  pogreso! 

LfEND.  Porque  no  hay  redaños,  porque  sois  toreros 
de  cajas  de  ahorros:  en  cuanto  ajuntáis  ca- 
torce pesetas,  compráis  una  locomotora  y  á 
vender  cacahuots. 

Escar.  No  lo  niego,  pero  hoy  se  inventan  cesr^s  y 
ames  no:  y  pa  que  usté  lo  oserve,  ahí  tiene 
usté  el  pase  inventao  por  mí  pa  fijar  á  un 
toro. 

LiHND.  ¿Cuálo? 

Escar.       El  siguiente.  (Toreando.)  Se  va  uno  á  la  ca- 
beza y  ele...  ele...  ole...  ole...  ale... 
LiE.ND.        ¡Y  hule! 

Escar.       ¡Algunas  veces!  y  Ele...  ale...  ole... 

(Vase  el  Escarola;  el  Liendres  le  sigue.)  El  actor 
encargado  do  representar  el  tipo  del  Escarola, 
hará,  segúa  su  disareción,  la  parodia  y  crítica  de 
los  diversosjances  del  toreo). 

LuzB.  No  me  explico  esa  aíición. 
PuET.        í^ues  aquí  nunca  decrece, 

porque  tiene  un  defensor 

de  primera,  las  mujeres. 

Vea  usted  un  grupo  de  ellas 

y  así  podrá  convencerse. 

ESCENA  ÍII 

DICHOS.— Salen  seis  aficionadas  con  mantón  de  Manila. 
Música. 

Afíg.  Si  quien  ustedes 

morir  de  gusto, 
no  tienen  más  que  ver 
los  cuerpos  resalaos 
de  este  manojo 
de  gloria  pura, 
que  hacen  más  daño 
que  un  puñal  envenenao. 

Lo  qiie  es  la  '^sencia 

de  lo  flamenco 

aquí  á  la  vista  está, 


OBRAS  DE  CELSO  LUCIO 


A  vista  de  pájaro. 
El  gorro  frigio. 
Boulanger. 
Ei  Mississipí. 
Un  vaso  de  agua. 
Calderón. 
Pan  de  flor. 
Alta  mar. 

Panorama  nacional. 

Sociedad  secreta. 

Claveles  dobles. 

Los  secuestradores. 

Los  aparecidos. 

El  Gran  Capitán. 

Vía  libre. 

El  brazo  derecho. 

El  reclamo. 

Los  Mostenses. 

Los  Puritanos. 

El  pie  izquierdo. 

Las  amapolas. 

Tabardillo. 

El  cabo  primero. 

Pepito  (parodia  de  Juan  José). 

El  príncipe  heredero. 

Las  malas  lenguas. 

El  sueño  de  una  noche  de 

verano. 
La  marcha  de  Cádiz. 


Los  bandidos. 

El  juicio  del  año. 

Plantas  y  ñores. 

Los  conejos: 

£1  Pobre  Diablo. 

Los  camarones. 

El  arco  iris. 

La  guardia  amarilla. 

¿Gy trato?...  ¡De  ver  será! 

El  último  chulo. 

\k  cuarto  y  á  dos!. . . 

Ei  escalo. 

María  de  los  Angele^. 

Una  estrella. 

Juan  y  Manuela. 

Los  cuatro  palos. 

Presa  de  Aranjuez. 

Los  pensionistas. 

El  kilométrico. 

El  nuevo  Ministerio. 

Congreso  feminista. 

Premio  de  honor. 

La  Puerta  del  Sol. 

Alrededor  del  mundo. 

La  bocina  de  Regúlez. 

Las  campanadas. 

La  mano  negra. 

El  Comandante. 

El  Pobre  Diablo  («formada). 


Los  ejemplares  de  esta  obra  se  ha- 
llan de  venta  únicamente  en  el  Despa- 
cho Central,  Arenal,  20. 


Precio:  XTITjfiL  peseta.